29 noviembre 2019. Nuremberg







Amanece en Núremberg. Tras una relajante ducha, salgo de mi habitación y paseo bajo la lluvia buscando el centro. Dejo que las Amelias sigan durmiendo. El hotel está muy bien ubicado, entre la plaza principal, la HAUPTMARK, donde en navidades colocan uno de los más famosos mercadillos navideños, y el castilloA esa hora muchos comerciantes están colocando sus cosas en unos puestos con toldos rojiblancos, muy sevillistas ellos.




La ciudad se está despertando, y me gusta ver el ajetreo mientras deambulo tranquilamente, documentándome sobre la ciudad con mi teléfono. Dicen las guías que es una ciudad alemana de la región de Franconia, en el estado de Baviera; que es importante desde la Edad Media porque allí se celebraban las "Dietas Imperiales". Estaba asociada a la Corte Imperial del Sacro Imperio Romano Germánico, y por ese simbolismo precisamente, Hitler la eligió como sede del partido nazi. Fue destruida durante la II Guerra Mundial. Otro de los acontecimientos por los que es mundialmente conocida es porque allí juzgaron a los principales dirigentes nazis, en los Juicios de Nuremberg contra los criminales nazis.

Vuelvo al hotel a cambiarme los zapatos, que ya llevo muy mojados, y se incorporan las Amelias, en cuanto la madre se retire del ventilador, porque le ha entrado el caloret.

Nos encaminamos hacia la Hauptmarkt a desayunar, a una panadería con una pinta estupenda, CASA PANE. Resulta que la camarera es española, y nos recomienda los mejores pasteles.

Con la barriguita llena y un reconstituyente capuccino, nos vamos a nuestra cita. Tenemos reservado un Free Tour. La cita es en una Iglesia que hay en esa plaza, la Frauenkircheel edificio más bonito de la plaza. El guía es argentino, Federico, y sin romper los tópicos es muy simpático y muy charlatán.


Comienza explicando la historia de esta Iglesia, dedicada a Nuestra Señora. La pena es que como está lloviendo no podemos difrutar mirando hacia arriba. Fue construida por Peter Parler, el maestro de obras de la Catedral de San Vito de Praga y diseñador del puente de Carlos. Se trata de la primera iglesia de estilo gótico construida en Franconia, y la edificaron sobre el terreno que ocupaba una sinagoga. Es famosa por el reloj de su fachada, que a las 12 del mediodía pone en marcha su carrillón, y desfilan los príncipes electores ante el emperador. Nos avisa Federico que volveremos a esa hora para verlo.
Mientras andamos por las calles nos explica que, como consecuencia del bombardeo que acabó con la ciudad el 2 de enero de 1945, el casco viejo no tiene uniformidad; hay como oasis, conjuntos medievales muy bonitos dispersos por la ciudad alternando con edificios modernos. Fue reconstruída con el plan Marshall.

Nos paremos en el FLEISCHBRÜCKE, el "puente de la carne" sobre el río Pegnitz, que conecta las dos orillas del casco antiguo desde el siglo XVI.
Continuamos hacia el barrio de San Lorenzo, y entre sus fuentes, puentes y residencias burguesas nos parece que viajamos al pasado. Nos detendremos ante la iglesia medieval de San Lorenzo, la LorenzkircheSe trata de una de las iglesias más impresionantes de Núremberg. Son tales las dimensiones de su oscura fachada que la única forma de verla de frente es alejarse de ella por Karolinenstrasse, y verla bajo la lluvia, claro, porque no hay manera... Tiene dos torres preciosas, que alcanzan los 80 metros y un bello rosetón.

A la sombra de esta impresionante iglesia se puede ver al Fuente de la Virtudes. Una curiosa obra en la que el agua brota de los pechos de la Fe, la Esperanza, la Caridad, el Valor, la Templanza y la Paciencia.

No recuerdo si en esta fachada había una vara que servía de medida en la edad media, y cuya unidad es el pie nurembergués. No encuentro nada por internet.

A la izquierda hay en el suelo unas grandes losas de granito. Nos cuenta Federico que es un viacrucis, pero muy particular. Son losetas del cercano Campo Zeppelin, que construyó Hitler para sus majestuosos desfiles con la mano de obra de prisioneros judíos. Tenían la medida exacta para que los soldados midieran el paso. Han puesto allí las losetas con un texto en recuerdo de las víctimas del holocausto.


Caminamos hasta el Hospital del Espíritu Santo, un edificio situado sobre el río Pegnitz. Allí nos presentarán a Till Eulenspiegel, un popular personaje entre los habitantes de Núremberg, que se supone que sacó con sus artimañas a muchos que aparentaban estar enfermos y que no los sacaban de ese hospital ni con agua caliente.

A las 12 volvemos a la plaza, para ver y escuchar el famoso carrillón de la Iglesia de Nuestra Señora. Y de paso vemos un curioso monumento, la Fuente bonita, que hace honor a su nombre con sus estilo gótico de lo más colorido. Tiene 17 metros de altura y está formada por 40 figuras diferentes. En la reja que rodea a la fuente hay dos curiosos anillos: uno de hierro negro y otro de color dorado. Tiene una curiosa leyenda sobre el herrero que la hizo, y dicen que las mujeres que dan tres vueltas al primero se quedarán embarazadas enseguida mientras que aquellos que giren tres veces alrededor del anillo dorado verán sus deseos cumplidos
Subimos hacia el Castillo Imperial por una empinada cuesta. Allí residieron todos los emperadores del sacro imperio germano desde los años 1050 hasta 1571.




Desde arriba hay unas impresionantes vistas de la ciudad.




Bajamos de nuevo, y al lado de la la Plaza del Ayuntamiento (Rathaus), vemos la Iglesia de San Sebaldo, del siglo XIII, la más antigua de Nuremberg. Fue destruída durante los bombardeos de 1945 y totalmente reconstruida. Tiene unos curiosos agujeros en su fachada, que según nos cuenta el guía eran de apagar los velones con los que los feligreses iban de sus casas a la iglesia. También hay un relieve curioso en uno de los pórticos, con un judío que lleva un curioso gorro. Dice que siempre han estado estigmatizados, y que debían llevar un signo que los distinguiera.

Nuremberg es la ciudad de los relojes de sol, todo el que tenía un poco de poder o de dinero se colocaba uno en la fachada de su casoplón. Curiosamente muchos llegan hasta las 4 de la tarde, hora en la que el sol brilla por su ausencia, nunca mejor dicho.

Llegamos a una plaza donde está la casa de Alberto Durero. Esta zona es uno de los rincones más bonito, y allí nos despedimos del grupo.

Llega la hora de comer, y como nos han explicado que en Núremberg son muy conocidas unas salchichas pequeñas denominadas Nürnberger Rostbratwurst elaboradas por primera vez en los años 1300. Estas salchichas se preparan con carne de cerdo, tocino, sal, pimienta y orégano. Después de ser asadas a la parrilla. Nos metemos en un restaurante que hay en esa plaza, el Augustiner Zur Schranke y de paso probamos el codillo y una sopa que quería Amelia Jr., regadas con unas cervezas alemanas, por supuesto.

Para hacer la digestión nos metemos en la casa de Alberto Durero, el artista alemán del renacimiento más conocido. La casa fue habitada por él entre 1471 y 1520, y está convertida en un museo de su obra además de poder ver cómo vivían y trabajaban en la época. Fue uno de los pocos edificios de Núremberg que no fue destruido por los bombardeos de la guerra. Su exterior presenta el clásico entramado de madera de mucha viviendas del centro de la ciudad. En su interior, las habitaciones reflejan la historia de la casa que se convirtió en el primer museo de Europa instalado en la casa de un artista al abrir sus puertas en 1828. Una vez en el interior de la vivienda se van recorriendo las distintas estancias. Se pasa por la recreación de la cocina, el comedor o el estudio de Durero, con copias de sus pinturas y dibujos. Lo más curioso es la cocina y el retrete que se hizo Alberto. En una de las salas del último piso de la casa hay instalada una imprenta, la cual se puede ver funcionar si uno se suma a alguna de las visitas guiadas por la casa, y a mi me toca ayudar a hacer un grabado, que me llevo como premio.

Decidimos darnos un paseo por la plaza, donde van a hacer el PREGÓN DE NAVIDAD, que inaugura el Christkindlesmarkt, con más de 180 stands increíblemente decorados, en los que se puede encontrar de todo lo relacionado con la Navidad. Hay un montón de gente esperando pacientemente. 

Nos medio colamos entre los fornidos alemanes para ver el balcón de la catedral, donde leemos que va a aparecer el ángel de la Navidad. El entorno es espectacular y la iluminación ayuda a crear un ambiente mágico. Tras una larga espera, las trompetas suenan, el Coro joven de Nuremberg interpreta villancicos (más bien tirando a aburridos) y la iluminación se enciende creando un efecto grandioso en la plaza que domina imponente la iglesia de Nuremberg. Entonces una chica, que ostenta el cargo durante 2 años, vestida como un ángel de grandes alas da un pregón (larguísimo) desde el balcón, que todo el mundo escucha atentamente.

Total, que para celebrar tan magno evento, nos pedimos un vinito caliente, que sirven en una jarritas monísimas, y nos lo bebemos mientras recorremos los puestos del mercadillo. 



Tenemos que despedirnos de la ciudad de Núremberg, porque hoy dormimos en otra ciudad, Bamberg. Buscamos el coche, que tenemos aparcado en las antiguas murallas del castillo, y salimos hacia la autopista. Paramos en un italiano para cenar, porque cuando lleguemos estará todo cerrado.

Tenemos reserva de un apartamento en el Hotel National



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